¿Todavía está usted resolviendo los problemas de otros?

Hace varios años estuve desayunado con un compañero de la industria en Buenos Aires. Su nombre es Rolando González y en ese momento trabajaba para Lifeway International. Rolando es uno de esos tipos que aún si viviera dos vidas, él seguiría siendo mucho más inteligente que yo. Francamente, Rolando tiene una capacidad mucho mayor de la que requiere su posición actual; y si usted llega a conocerlo un poco más, rápidamente se dará cuenta de ello.

Yo estaba contento de reunirme para desayunar con él porque sabía que rápidamente comenzaríamos un diálogo sobre nuestras familias, la industria; sobre sus retos, y las lecciones aprendidas. Fue durante este compartir cuando Rolando me recordó una lección, que sus mentores le habían enseñado. Tenía que ver con la habilidad de resolver problemas.

Como líder, ¿alguna vez se siente como si las personas utilizaran su escritorio como un lugar para soltar sus problemas? Entran cargando un gran peso, pero luego se van un poco más ligeros. Mientras tanto, cuando usted se da la vuelta, y su escritorio pareciera que está comenzando a doblarse por el peso de los muchos problemas que ha heredado.

Me acordé de la pareja de la ilustración en la que los trabajadores se «quitaban el mono de la espalda» y dejaban que los problemas se volviesen suyos. Si continuamos tratando de resolver los problemas de otros, en poco tiempo nos convertiremos en los guardianes del zoológico.

He aquí cómo sucede:

José tiene un problema que tiene que resolver para su cliente. José sabe que no es un problema fácil de resolver, así que entra a su oficina y le dice algo como «¿tienes un minuto? Tengo una pregunta y necesito tu ayuda». Usted deja lo que está haciendo, ya que usted es el “fabuloso” jefe de siempre, y escucha atentamente el problema. Después que José termina de dar los detalles de su problema, él dice «…Así que necesito saber qué decirle al cliente».

Si la respuesta es fácil usted normalmente le contesta en ese preciso momento, pero los problemas más difíciles podrían requerir investigación y búsqueda que consumirían tiempo que usted no tiene.

Así que usted dice exactamente lo que ellos quieren oír- «Le daré una mirada y te daré la respuesta en un ratito». Mientras usted dice eso, el «mono» (problema) se sale de la espalda de ellos y comienza a treparse en la suya o en su escritorio. José se da la vuelta y se va a su casa esa noche sin preocuparse por nada en el mundo, mientras que usted arrastra todos «sus» monos y se los lleva a su propia casa.

Y lo que me recordó Rolando, fue la solución de no convertirse en guardián del zoológico. Él estaba compartiendo que su mentor le había enseñado lo que yo simplemente llamaré la «Regla 3».

La «Regla 3» es esta: Si usted va a traer un problema a mi oficina, será mejor que venga con 3 posibles acciones o soluciones para resolverlo.

Lo que esto hace es que mantiene al «mono» donde necesita estar. Obliga a José a pensar detenidamente en el problema, después de todo, es él quien más cercano está al tema. Esto abre un diálogo para obtener una mejor idea al hablar sobre las posibles acciones a tomar y cuál podría ser la solución. Y lo que es mejor, usted podría encontrar una 4ª solución que es un híbrido de las primeras ideas.

De modo que la próxima vez que alguien venga a su oficina y le pida que se encargue de su mono—envíelo de regreso y dígale que traiga 3 bananas a la mesa. Usted se ahorrará tiempo, dolores de cabeza y mientras tanto desarrolla a personas que resuelven problemas, en lugar de dar sus problemas a otros.

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3 comentarios en “¿Todavía está usted resolviendo los problemas de otros?

  1. Larry, gracias por tus comentarios. Demasiado generosos en lo que se refiere a mi persona, pero tus ideas son correctas.
    Para los que no me conocen, Rolando no es más inteligente que Larry.
    Rolando

  2. Ay, Rolando, Larry, si me hubieran invitado antes a sus conversaciones, ahora no arrastraría yo este hedor a monos muertos en mi espalda

  3. Mi pregunta sería
    Que tan cristiano sería esa actitud
    No es que cargue con todos los problemas de los demás. Pero también la generosidad debe estar A flor de piel
    Ahora recordando Jesús antes de predicar resolvía problemas y después hablaba del Reino.
    Podría entonces esa actitud de no me traigan problemas ser correcto?
    Un abrazo virtual

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