No mientas a ti mismo.

Sé que es difícil de creer, pero muchas veces como líderes nos mentimos a nosotros mismos, por medio de aquello que decimos y repetimos una y otra vez. Tal vez no lo hacemos a propósito ni todo el tiempo, pero lo hacemos de vez en cuando. Y lo lindo es que ya sabemos cómo racionalizar nuestras mentiras.

  • Nos decimos que las cosas van mejor de lo que realmente son. Porque nos comparamos con los demás.
  • Nos decimos que los problemas no son tan graves. Porque no tenemos el tiempo para corregirlos.
  • Nos decimos que somos más grandes de lo que realmente somos. Porque hay que pensar en grande.
  • Nos decimos que las cosas se mejoraran por si solo con más tiempo. Porque no tenemos el capital para invertir en este momento.

Ten cuidado con lo que escuchas, especialmente si te estás escuchando a ti mismo.

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