El liderazgo en tiempos difíciles: El ejemplo de Shackleton.

A menos que hayas vivido en una burbuja durante las pasadas semanas, ya sabrás cuán difíciles, alborotados y desconcertantes ha sido este último mes. Hemos visto empresas realmente grandes reducirse a cenizas, tasas de cambio fluctuar drásticamente, acciones perder su valor y los precios del petróleo caer abruptamente. Casi todos los sectores han recortado sus presupuestos, nuestras predicciones y expectativas se han visto frustradas, hombres y mujeres trabajadores han perdido sus empleos y una ola de desolación cubre nuestras naciones y nuestra industria, de una forma que nunca antes he visto.

Si trabajas en la industria editorial bien sabrás que nuestro sector también se ha visto fuertemente afectado por la crisis. Según parece, pasaremos de unos 6 a 12 meses hasta que el mercado pueda repuntar, y pienso que para cuando esto suceda nuestra industria habrá cambiado radicalmente. Sólo sobrevivirán aquellas empresas y aquellos líderes que ya hayan tomado algunas medidas remediales y preventivas. Hoy en día, esto requiere de líderes como Sir Ernest H. Shackleton.

Sir Ernest Shackleton fue un explorador que intentó desafiar la Antártida. Se encontraba en su expedición del año 1915 a bordo del buque Endurance [Resistencia] cuando su barco se congeló a causa de una helada en el Mar Wendell. Finalmente, Shackleton abandonó el buque, llevando consigo solamente las provisiones que él y su tripulación podían transportar. Poco después, el barco colapsó ante la presión del hielo y se hundió en las frías profundidades del mar. Y fue entonces que su hoy clásico liderazgo tuvo lugar: Shackleton supo exactamente qué hacer para salvar a su tripulación. Y nosotros podemos aprender de él si queremos salvar nuestras empresas y a nuestra gente.  Aquí te dejo cuatro cosas que he aprendido:

1-Enfrentó la realidad. Shackleton tuvo que enfrentar la realidad de que no llegaría al Polo Sur. De repente, se encontró en una verdadera situación de vida o muerte. De haberse aferrado a su sueño, tanto él como su tripulación se habrían visto condenados a una muerte solitaria. Mientras el Endurance se hundía bajo la superficie, Shackleton se focalizó en su tripulación e hizo que ésta concentrara toda su atención en salir con vida de la situación. Esto requeriría disciplina y percepción, pero al final vería a todos y cada uno de sus hombres volver a casa sanos y salvos.

Nosotros también debemos enfrentar la realidad. Debemos ser conscientes de lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Pregúntales a tus empleados lo que se prevé en el mercado. ¿Qué se puede decir acerca de tus previsiones sobre flujo de dinero y cuál es la situación de tus cuentas por cobrar? ¿Crees que tus ganancias incrementarán por más de diez puntos el año próximo, o piensas que deberías recortar tu presupuesto ante una posible disminución en tus ingresos? ¿Hacia dónde se dirige la economía? Debemos enfrentar la cruda realidad de que es probable que el año podrá ser muy duro para los que venden libros.

2-Llevó lo imprescindible. Shackleton no permitió ningún tipo de lujo cuando abandonaron el barco. Llevaron sólo lo imprescindible. Es increíble cómo, al enfrentarnos a una situación de vida o muerte, podemos descubrir la diferencia entre lo que es verdaderamente importante y lo que es sólo un lujo. Para Shackleton y su tripulación, todo lo que no se podía utilizar para la supervivencia del transporte, tal como abrigo o comida, se dejaba atrás.

Nosotros también debemos eliminar los lujos. A lo largo de los últimos años, los editores nos hemos vuelto codiciosos y descarados. Gastamos gran parte de nuestro presupuesto en entretenimiento, viajes y marketing. Los adelantos de los libros superaban los montos que podían recuperarse durante el primer año, a la vez que las impresiones de las nuevas publicaciones eran el doble de la tasa de consumo del lector. Pero se acabaron los años de las vacas gordas. Aquí van algunas preguntas que te ayudarán a identificar los lujos rápidamente:

      • ¿Corresponde tu presupuesto a tus gastos o a tus ingresos reales?
      • ¿Calculas cada gasto de marketing?
      • ¿Eliges formas de viajar acertadas?
      • ¿Haces determinadas cosas porque siempre las has hecho, o porque te sientes presionado por tus pares, incluso cuando sabes que no puedes afrontar los gastos que ellas implican?
      • ¿Has contratado demasiado personal, generando demasiados gastos?

3- Predicó por medio de su propio ejemplo. Durante su viaje de regreso a la vida segura, Shackleton estuvo dispuesto a renunciar a su propio beneficio para favorecer el de otros.  Cuando el alimento se acababa, cedió su parte a los más débiles. Se sacrificó porque sabía que hacerlo valdría la pena.

Nosotros debemos predicar con el ejemplo. ¿Le pides a tus empleados que reajusten sus gastos sin tú mismo estar dispuesto a reducir los tuyos? Como líderes, debemos reducir nuestros gastos primero. Es sorprendente lo que se descubre cuando empezamos a examinar nuestros gastos y buscar en qué podemos ahorrar, en la medida que nos reajustamos. Si ahorras tú, tu equipo ahorrará. Si te excedes en gastos, tu equipo hará lo mismo.

4- Jamás se rindió. Shackleton se negó a rendirse ante las amenazas del frío, el hambre, el dolor y la presión de la tripulación que lo rodeaba. Cada día estaba convencido de que al día siguiente los rescatarían; día tras día él esperaba el rescate.

Nosotros no podemos rendirnos. La realidad es que los meses y los años que tenemos por delante pueden ser muy difíciles. Desearás tirar la toalla, cerrar todas las puertas y nunca volver a la oficina y sólo sentarte a conversar sobre los viejos tiempos de la industria editorial. Todo lo que puedo decirte es que la situación mejorará. Ya hemos enfrentado momentos difíciles y los hemos superado como industria anteriormente. Las crisis son sólo reajustes que nos purificarán y nos prepararán para mejores tiempos.

Así que amigos míos, es hora de que se refuercen como los líderes que son. Todo lo que tu equipo sabe es que el barco está atascado en el hielo. Tus empleados están esperando que líderes, que comiences a hacer los ajustes necesarios, que prediques con tu ejemplo, y que les enseñes el camino. Tal vez te sorprenda ver cuán dispuestos, ciertos miembros de tu equipo están en colaborar con reducir gastos y dar el ejemplo a otros, y cuán capaces son de hacerlo. Lo único que necesitan es que tengas ánimo y coraje para liderar.

Hey! ¿Te gustó? ¡Compártelo con otros!

Deja un comentario