El líder, su hablar, su ego, y las necesidades de otros

Uno puede encontrar un dicho en las páginas de la Biblia que dice algo como “nuestras palabras deben edificar las vidas de otras”. Haga un alto y analice sus palabras.

  • ¿Como haz hablado en las últimas semanas?
  • ¿Que dijiste?
  • ¿Qué fue la intención de lo que dijiste?

Muchas personas, independiente de su puesto en la organización, se enfocan en satisfacer las necesidades de quien habla en lugar de las de aquellos a quienes se habla.

Aqui hay cuatro observaciones que cada uno se puede usar en un momento de autorreflexión.

  • Quizás usted sienta que tiene que ser reconocido por lo cual se dedica a decir chistes graciosos y a decirlos en voz alta de modo que todos los que le rodean se den cuenta y le brinden la alabanza que usted busca.
  • Quizás sienta que necesita sentirse importante así es que opina sobre las debilidades de otra persona tratando de elevarse usted mismo a una posición superior.
  • Quizás tenga la necesidad de sentirse amado, así es que dice lisonjas esperando ganar la atención y la aprobación de los demás.
  • Quizás tenga la necesidad de sentirse aceptado, así es que dice solo lo que cree que los demás quieren oír.

Si vez que te encuentras en uno de estos frases, entonces puede ser que muchas de tus palabras estarán enfocadas en tus propias necesidades y no en las de la otra persona. Ese enfoque debe modificarse. Debe enfocarse en las necesidades de otros. Podemos enfocar y edificar en otros con nuestras palabras de las siguientes maneras:

  • Otros necesitan ser reconocidos. Escúchelos atentamente y valorice sus contribuciones; en otras palabras, deles el reconocimiento que se merecen.
  • Otros necesitan sentirse importantes. Elogie las virtudes que observa en ellos y anímelos a desarrollar aun más esas habilidades.
  • Otros necesitan sentirse amados. Dígales: «te amo» y respalde esa declaración con tus acciones.
  • Otros necesitan sentirse aceptados. Hábleles de sus propias luchas de modo que ellos se sientan animados a compartir las suyas sin sentirse solos.

Tus palabras deberían extenderse, para edificar y satisfacer las necesidades de los que le rodean. Antes que abra la boca, pregúntese:

¿Cuál es la necesidad de esta persona y cómo puedo llevarle bendición con mis palabras?

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