Como clavos doblados.

Hace varios años estuve en Cuba trabajando como carpintero en la construcción de una iglesia en el interior del país. Allí trabajé con un carpintero llamado Ernesto. Estoy seguro de que Ernesto me miró más de una vez pensando “¿…y quién será este novato que me han dado? No sabe ni cómo clavar.”

Ernesto tomó su tiempo conmigo y me enseñó sobre cómo ser un “carpintero” y sin saberlo, me enseño mucho más sobre la vida. Un tarde mientras trabajábamos, subimos al techo para desarmar la madera de las formas que ya se habían usado. Siendo novato, me pidió sacar los clavos de madera.

Al sacar los clavos, vi que la mayoría estaban doblados y torcidos. Le pregunté a Ernesto, dónde debería botarlos. Y con una mirada perpleja me dijo «¿Botarlos? Aquí no botamos, los arreglamos y usamos de nuevo.”

Me puse a pensar en la lección de los clavos y en las vidas de muchas personas.

  • ¿Cuántas veces simplemente «botamos» a un lado a personas, que debido a las malas decisiones tomadas en sus vidas, hoy parecen torcidas y dobladas?
  • O sentimos que causa de nuestras malas decisiones, tampoco podemos ser usados.

La realidad es que, puestos en las manos del gran Carpintero, cada vida torcida y doblada puede ser renovada para ser utilizada una vez más.

Hay esperanza amigo. Prepárate para ser usado una vez más – aún tienes mucho que dar.

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